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Predicando Uno a Uno (2) LA CÁTEDRA DE MOISES
“Cuando estás convencido de pecado, cuando observas los terrores de la ley, y tienes miedo de sus juicios; entonces puedes decir que estás abatido por tus pecados. Y ¡Oh, cuan terribles son para ti cuando has sido despertado por primera vez; cuando no vez nada sino la ira de Dios lista para caer sobre ti, y tienes terror de Su Juicio! ¡Oh, qué pesados son tus pecados para ti entonces! Cuando sientes la carga de ellos es cuando tienes el dolor de parto para nacer (de nuevo)” George Whitefield

LA CÁTEDRA DE MOISES

La ley es la herramienta que debiéramos usar para la convicción de pecado. ¿Cómo hacerlo? Sin duda que hablar del pecado no es cómodo y fácil. Piensa de la siguiente manera: esta es una persona que tiene una enfermedad terminal y tú tienes el remedio. Pero para que ella se de cuenta de lo mal que está debes presentarle los análisis, electrocardiogramas, estudios de Rx y demás exámenes; los cuales le dan un pronóstico terrible. Míralo como un condenado a la silla eléctrica que está en la cárcel, pero él piensa que vive en Disney, y tu tienes el salvoconducto para liberarle definitivamente; y él no se percatará de esto hasta que en vez de ver cortinas de luces vea rejas, en lugar de guirnaldas vea cadenas y en lugar de la nada vea la silla eléctrica. Recién allí buscará la salvación. ¿Cómo debes tratar a un ciego que va caminando hacia un precipicio? ¿Cómo actuarías si tu vecino está acostado y su casa se está quemando? ¿Le despertarías o no? La ley es ese análisis, son esos cargos, es el sacudón, es el despertador.

Jesús se lo presentó al joven rico describiendo los mandamientos uno por uno y poniendo énfasis en el 10 (no codiciarás). A Zaqueo, no hay duda, que le habrá despertado con el 8 (no robarás). La samaritana, la mujer sorprendida en adulterio y Herodes al ser reprendidos se vieron muy mal cuando leyeron el examen del 7 (no adulterarás). Pablo les marcó a los atenienses que su problema estaba en el 1 y el 2 (no tendrás dioses ajenos y no harás imágenes). Simón el mago y la pitonisa fueron alanceados con el 1 y el 3 (no tendrás dioses ajenos y no tomarás el nombre de Dios en vano). Félix, el gobernador, tuvo que escuchar de la justicia, el dominio propio y el juicio venidero; el dominio propio apunta al 6 (no matarás) pues el enojo es matar en espíritu a alguien. Ahora, el punto es ¿De qué manera puedo mostrarle los mandamientos a una persona?

Luego de hacerle la pregunta de rigor, puedes preguntar acerca de si se considera una buena persona. E inmediatamente mostrar la medida de Dios: los diez mandamientos.

-¿Guardas los Diez mandamientos? A ver veamos. Pasa por el 9-No mentirás, 8-No robarás, 3-No tomarás el nombre de Dios en vano, 6-No matarás, 5-Honra a tu padre y a tu madre, 7-No adulterarás, 10-No codiciarás, 1-No tendrás otros dioses delante de Mi, 2-No te harás imágenes, 4-Guarda el día de reposo.
Un corazón sensible se quebrará, y uno endurecido se defenderá. La ley descubre el corazón y la condición eterna.

La cátedra de Moisés. En una de las oportunidades en que Jesucristo expuso la hipocresía de los escribas y fariseos, usó una frase con mucho contenido: “en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen” (Mt. 23:2-3.) La cátedra según la etimología griega es un asiento elevado donde se sentaban los maestros que enseñaban en las universidades. Hay lugares como la Universidad de Salamanca donde se puede observar en el aula de Fray Luis de León una cátedra, o sea un asiento elevado donde se sentaba el catedrático. Debajo de su asiento hay otro donde se colocaba el lector que leía el texto de la materia correspondiente que se llamaba lección.

Jesucristo, marcó el lugar de autoridad que tenían los escribas y fariseos. Ellos se sentaban en esa cátedra, y se leía la lección. ¿Cuál era esa lección? ¿Cuál la enseñanza? Ni más ni menos que la ley de Moisés.
Vamos a transitar en este capítulo por la ley de Dios. Iremos pisando 10 baldosas que son resbaladizas y que llevan al hombre a caer de su posición ante Dios.

El evangelista debe conocer los diez mandamientos de memoria, hay que conocerlos, entenderlos y saber usarlos. Por ello nos detendremos en cada uno para poder ver allí el enorme abanico de exigencias que incluye cada mandamiento. Para llegar a la conclusión de que “por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado”. Al mirarlos considérate a ti mismo y evalúate aún como cristiano.

PRIMER MANDAMIENTO

No tendrás dioses ajenos delante de mí

“El primero mandamiento de todos es: Oye Israel; El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Mr. 12:29, 30)

El Señor uno es. “El Señor nuestro Dios, el Señor uno es”. Nuestro Dios es UNO, es invariable, eterno, exclusivo. Él es UNO y pide ser el número UNO en tu vida y en la mía. Elton Trueblood señala en uno de sus libros que el número UNO es diferente de cualquier otro número. El uno es singular mientras que los demás números no importa cual sea su valor, siempre son plural. Un hombre que tiene varias esposas, no importa si tiene dos o doscientas: es polígamo, mientras que el que tiene una sola mujer es diferente, es monógamo, y ama a una sola. Lo mismo con respecto a la adoración a Dios. Que podamos decir “yo amo solo a uno, a Dios”.

La Biblia declara que “no hay quien busque a Dios.” Por lo tanto si la persona dice que cumple con el primer mandamiento está demostrando que no, pues no conoce bien lo que Dios dice. La pregunta que nos ayuda a dejar en descubierto el incumplimiento de este mandato es acerca de la lectura de la Biblia, la Oración, la Ofrenda, la ayuda a los necesitados. Podemos preguntarle a la persona “¿Qué es lo primero que haces al levantarte? ¿Lees la Biblia? ¿La leíste hoy? ¿Obedeces lo que lees? ¿Oras al levantarte, al desayunar, ir a trabajar, al mediodía, durante la tarde y al acostarte? ¿Das a Dios lo que es de Dios? ¿Ofrendas para la obra de Dios en otros lugares? ¿Estás involucrado/a en una iglesia local? ¿Estás realizando frecuentemente un servicio para ayudar al prójimo?” Esas preguntas nos marcan si la persona busca primero a Dios. Y como es de esperar dejan al descubierto que “no hay quien busque a Dios... no hay ni siquiera uno”.

SEGUNDO MANDAMIENTO

No adorarás imágenes


La idolatría es uno de los pecados por los que el pueblo de Israel fue llevado a otras tierras. Cuando miramos el listado de los excluidos del Reino de los cielos leemos que “los idólatras... no heredarán el Reino de Dios” (1ª Co. 6:9) y peor aún les vemos en otra fila “los idólatras... tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (Ap. 21:8). Por lo tanto no se trata de un detalle o asunto menor. En las Escrituras se advierte mucho acerca de la idolatría. El Antiguo Testamento tiene tres secciones: la Ley, los Salmos y los Profetas (Lc. 24:4). Miremos qué dice cada uno acerca de este tema.

*LEY. (Éx. 20:4-6) El segundo mandamiento, que dice no te harás imágenes ni le darás culto, advierte que lo que se reconoce como ídolo es una imagen, una escultura que no tiene vida; pero que es venerado. Y aquí el Señor hace una declaración sorprendente pues les identifica con “los que me aborrecen.” Quienes adoran imágenes... aborrecen a Dios.

*SALMOS. (Sal. 115:3-8) ¿Cuánto vale para Dios un idólatra? Dios pone a los adoradores de ídolos como semejantes a las imágenes que adoran. El adorador se asemeja a lo adorado. Los ídolos son nada más que adornos hechos y adorados por el hombre; y un adorno sirve solo para decorar. Aquí en definitiva llama a los adoradores de imágenes hombres y mujeres muertos, pues son semejantes a los ídolos.

*PROFETAS. (Is. 44:9-20) es una exposición brillante acerca de lo que hace un fabricante y un adorador de imágenes. Leerlo nos hará evaluar el valor de un ídolo para Dios. Luego de leerlo, bien puedes repetir “un ídolo nada es en el mundo.” Según Dios los adoradores de imágenes son “necios”. Pues, en otras palabras, “se entontecen con imágenes” Jer. 50:38.

¿Cómo califica Dios a los que se postran ante imágenes?
LA LEY les trata como Aborrecedores de Dios
LOS SALMOS los califica como Muertos para Dios
LOS PROFETAS sentencian que son Necios ante Dios

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El rincón del Evangelista

“¿Cómo debo tratar a un católico? ¿Debo decirle que adorar una imagen es pecado? ¿No es mejor evitar el tema y predicar de otra cosa?”

El católico romano, como cualquier otro ser humano será condenado, si no se arrepiente y se convierte a Cristo. Y será juzgado no sólo por el mandato de la idolatría, sino por ser mentiroso, adúltero, blasfemo, enojarse, decir malas palabras, robar, etc. Al vivir en un país donde el catolicismo es fuerte, no conviene comenzar con el segundo mandamiento, sino con otros y dejar ese para el final. Esto es lo que hizo Jesús con el joven rico. Le mencionó los otros en que este muchacho podía “zafar” y luego sí apuntó a aquello que le dolía. Generalmente cuando salgo a predicar uno a uno no alcanzo a llegar a ese mandamiento, pero en oportunidades he llegado y cuando la dureza del corazón es persistente le he pedido que lea en su Biblia Éxodo 20.
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Imágenes siglo XXI. Hoy “la imagen” ocupa un lugar de suma importancia para la adoración. Se hace culto a “la imagen”. Un ídolo es todo lo que ocupa el lugar que le corresponde a Dios, y como bien dice Ray Comfort “Dios no acepta competidores. Para ser un idólatra, tú haces un dios a tu medida, uno que evita mencionar el pecado, la justicia, y el juicio”. ¿Qué cuadros hay en las habitaciones? ¿Cantantes de rock, equipos de fútbol, modelos, autos, deportistas...? En la actualidad hay mucha idolatría y como ocurre en otras áreas ya nos hemos acostumbrado y atenuamos el impacto que esto debiera producir en nuestras vidas. No sucedía lo mismo con el Apóstol Pablo, lee acerca de su experiencia en una ciudad importante “mientras esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría” (Hch. 17:16). Ah Señor, danos un poco de esas brasas apostólicas. Amén




TERCER MANDAMIENTO

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su Nombre en vano” (Éx. 20:7)

Manchar el nombre de alguien es insultar a la misma persona. ¡Prueba insultar la madre de alguien y verás! Los judíos en lugar de Jehová decían Señor. Incluso cuando transcribían las Escrituras, al llegar al nombre “Jehová”, cambiaban la pluma y luego de usarla la tiraban. Y hasta algunos tenían el hábito de hacer un lavamiento ritual antes de seguir. En nuestro tiempo hay irreverencia hacia el Nombre del Señor. Los comerciales, los chistes, las parodias acerca de Dios tomando cerveza o el uso de su Nombre asociado con actitudes groseras, son un grave insulto al Creador.

Profanación. La palabra profanar viene del latín. “Pro” = en vez o delante y “fanum” = templo, lugar sagrado. O sea tomar lo sagrado y hacerlo común. Cada expresión que identifique a Dios como un compinche es “rebajar y profanar” su santo nombre. Esto es algo que debiéramos enseñar a nuestros hijos. Cuando miran televisión y aparece una blasfemia enseñarles a distinguir lo que significa y aborrecerlo. Una vez hubo un incidente en el campamento israelita que revela la gravedad de esto. Unos jóvenes estaban peleando y uno de ellos maldijo el Nombre. En ese instante se produjo una conmoción y el Señor dijo “el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre que muera” (lee Lv. 24:10-23). Hoy hay quienes blasfeman el buen nombre que fue invocado sobre nosotros (Stg. 2:7).

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El rincón del Evangelista

Evan Gelista esta hablando de los mandamientos con Blas Femo.

Blas: Yo a diosito lo quiero con toda mi alma “te lo juro por Dios”
Evan: ¿Cómo dijiste? ¿por quien juraste?
Blas: (besando su índice en forma vertical y horizontal, haciendo la señal de la cruz) que te lo juro por Dios
Evan: ¿Sabías que no debes jurar por Dios? Al hacerlo estás usando el nombre de Dios en vano y allí quebrantas el tercer mandamiento. Dios dice que no tomará por inocente al que toma el nombre de Dios en vano. Lo que acabas de hacer es blasfemar!
Blas: ¡Uy! La verdad que no lo sabía.
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Celosos de Su Nombre. Quienes acostumbran jurar usando el Nombre de Dios, están usando impropiamente Su santo Nombre (Stg. 5:12, Mt 5:33-37). Nuestro “sí” debe significar “si” y nuestro “no” debe significar “no”. Pablo levantaba el Nombre de Cristo, como bandera, y lo enarbolaba entre los gentiles (Hch. 9:15). Tú y yo somos pequeños Cristos (ese es el significado de cristiano) y debemos predicar que “no hay otro Nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12). ¿Cómo actuamos los cristianos? ¿Tenemos celo por el nombre de Dios? Lo que encendió a David para destruir a Goliat fue su celo por el Nombre de Dios (1º S. 17:43-47). Y hay una bienaventuranza para quienes son insultados por causa del nombre de Cristo (1ª P. 4:14). Que hoy como nunca podamos decirle “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre...” ¿Amén?

CUARTO MANDAMIENTO

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éx.20:8)

Cuando Blancanieves se casó, los siete enanitos quedaron solos nuevamente. Por ello se organizaron de acuerdo a sus capacidades. El menor era el que mejor manejaba los quehaceres domésticos por lo que le delegaron la comida, limpieza, etc. Cada día estos pequeños trabajadores llegaban contentos y tenían todo en su lugar. Pero un día Gruñón comenzó a mirar al hermano menor como un holgazán, y esa visión pasó luego a todo el grupo. Por esto le ordenaron que saliera con ellos a trabajar al campo. Y así fue que al principio la producción del trabajo era mayor. Pero los platos sucios se acumulaban, la casa era un caos y el mal humor comenzó a ganar a todos. ¿El resultado? trabajaban los siete pero solo lograban la producción de cuatro. Al ver esto decidieron volver al arreglo inicial. Y cuando el menor estuvo en su lugar se restableció la armonía y felicidad en el hogar.

Todos y cada uno de los mandamientos tienen principios que los sostienen y apuntan siempre al carácter de Dios. Y de entre estos preceptos Dios nos ha dejado el que dice “guardarás el día de reposo”. Este mandamiento no se reitera como tal en el Nuevo Testamento y la razón es que era una señal no para la iglesia, sino para el pueblo de Israel (Éx. 31:12-17), por esto nadie nos debe juzgar en cuanto al guardar el sábado (Col 2:16, Ro. 14:5-10). Nunca se da como mandato sino hasta el Sinaí y al pueblo de Israel. Allí en la cruz, este precepto, quedó clavado (Col. 2:14-15). Bien dijo un predicador de antaño “la ley nos lleva hasta la cruz, no más allá”. Pero detrás de este mandato hay un principio que sí debemos obedecer. Uno de cada siete días debe ser reposo.

El Dios de los principios. Tenemos un Dios que nos ha rodeado de principios en la parte natural, moral y espiritual. La tierra es más productiva cuando se la deja descansar un día entre siete días y un año entre siete años. Los hombres funcionan mejor si descansan un día entre siete días. Dios es el diseñador de este modelo y si en Su manual tenemos este principio debemos respetarlo. ¿Qué le sucedió al pueblo de Israel por no respetar ese tiempo de descanso de la tierra? Dios se encargó de un reposo impuesto: setenta años de cautiverio que representaron los setenta años que la tierra no reposó (Lv. 25:4, 26:34-35; Jer. 25:11, 29:10; 2º Cr. 36:21). Dios se encargó que el principio se cumpliera.

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El rincón del Evangelista

¿Qué hacer cuando te presentas ante un adventista, y éste coincide en que hay que guardar los diez mandamientos, y te pregunta por el cuarto?

Si al hablarle lo haces desde los mandamientos anteriores él ya se habrá considerado culpable de los demás y esos ya son suficientes para condenarle. Pero si él insiste en hablar del cuarto le puedes mostrar algunas evidencias en forma rápida:

1-Desde la Creación y hasta el momento de la entrega de la ley, no aparece el guardar el sábado como reposo.
2-El mandamiento es dado como señal a los judíos.
3-El mandamiento no aparece en el Nuevo Testamento.
4-La iglesia nació en Día Domingo. Si el sábado fuera el día consagrado por Dios para todas las naciones ¿Por qué no señaló ese día para el nacimiento de su esposa la Iglesia?
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“El Hijo del Hombre es Señor aún del día de reposo” (Mc. 6:5)

El día del Señor. El domingo es considerado en la Biblia el día del Señor. En ese día resucitó el Señor, ese día la iglesia primitiva ofrendaba (1ª Co. 16:2), y celebraba la Cena del Señor (Hch. 20:7). Fue un día domingo que Juan tuvo la visión del Apocalipsis (Ap. 1:9-10) y como me lo hiciera notar mi suegro (Jaime Burnett), la Iglesia nació en día domingo, ya que Pentecostés siempre correspondía al “primer día de la semana” (comp. Hch. 2:3 con Lev. 23:15-16. Pentecostés = cincuenta días luego del sábado pascual).

La sociedad moderna anula el día del Señor, y muchos cristianos se han anotado en este proyecto. El domingo no es igual al sábado judío, pues es un día al que lo dedicamos a Dios, no al descanso. Pero ¿Cuántos hacen del día del Señor un día más de trabajo? Dejando al Señor y la iglesia local en las periferias de sus vidas. ¿Eres fiel en la asistencia a tu iglesia local? Si el domingo no lo entregas al Señor, ¿Puedes decir que, según tú, el domingo es de Él?


QUINTO MANDAMIENTO

“Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éx. 20:12)

Esta es una generación de hijos desobedientes a sus padres. No nos debemos sorprender pues la Biblia lo predice “en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres.... desobedientes a los padres” (2ª Ti. 3:1-2).

Honra a tu padre y a tu madre. El honrarles significa colocarles en alto, en estima, obedecerles, o en otras palabras dejarles siempre bien. Cada vez que un niño, adolescente o joven se comporta mal en público está deshonrando a sus padres. Pues les deja mal. Para Dios es tan importante el honrar a los padres que la falta de esta honra debía ser castigada en Israel. “Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre morirá” (Ex. 21:17). Incluso se describe detalladamente la manera en que debía ser ejecutado el hijo rebelde y desobediente a sus padres (Dt. 21:18-21).

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El rincón del Evangelista

Evan Gelista le está predicando a Lurdes O. Bediente y ella se ha reconocido culpable de mentir, robar, matar (con sus enojos e insultos), blasfemar, adulterar (En hechos y pensamientos)
Evan: Hay otro mandamiento, el quinto que dice, “honra a tu padre y a tu madre”
Lurdes: Ah, en eso sí que soy buena hija. A mis viejos nunca les falto el respeto.
Evan: ¿Sabes lo que significa honrar a los padres?
Lurdes: y…. quererlos, no faltarles el respeto, es eso ¿No?
Evan: Es eso y mucho mas. Pues es dejarles bien ante los demás. Luego de confesarte mentirosa, ladrona, asesina, blasfema y adúltera ¿Te parece que has dejado bien a tus padres?
Lurdes: (con la cara colorada) No… la verdad que no.
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El Nuevo Testamento instruye: “Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 6:1) y “obedecer a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20). Es justo no porque los padres lo sean sino por quién lo determinó, o sea, Dios. Y esto es lo que agrada a su corazón. Quien no acepta la autoridad de sus padres, tampoco aceptará la de otros y menos la de Dios. Enseñar la honra a los padres es preparar a los niños para honrar a Dios. Pues “como pecado de adivinación es la rebelión” (1º S. 15:23). El modelo de hijos desobedientes no es una excepción sino la regla en el mundo actual. Y, más aún, se enseña por televisión. Mientras la escuela y los hogares son testigos silenciosos (por no decir cómplices) de este atentado contra el mandato divino.

William J. Bennett cuenta una historia que debe hacernos reflexionar. Un padre ya anciano y viudo al ver que sus tres hijos, ya casados, le estaban abandonando en sus últimos años se dijo a sí mismo: “mis hijos no quieren estar conmigo ahora, porque tienen miedo que me convierta en una carga” e ideó un plan. Le pidió a un amigo carpintero que le hiciera un enorme cofre, luego a un amigo cerrajero que le diera una vieja cerradura con llave y a un amigo vidriero que le diera todos los pedazos de vidrios rotos que tuviera. Llenó el cofre con vidrios rotos, lo cerró y lo colocó debajo de la mesa. Sus hijos al visitarle tocaron el baúl y preguntaron qué era: “Oh, nada, son algunas cosillas que he ahorrado”. Al patearlo sintieron un tintineo y pensaron que se trataba del oro que por muchos años su padre habría atesorado. Por ello decidieron, entre ellos, que debían custodiar ese tesoro, hasta que su padre muriera. Entonces se turnaron para cuidar a su padre, una semana cada hijo. Le cocinaban, lavaban la ropa, etc. Hasta que un día murió el anciano y ellos abrieron ansiosamente el baúl. Grande sorpresa se llevaron al descubrir solo vidrios rotos. Allí se sintieron avergonzados de su codicia y de lo que su padre tuvo que hacer para que ellos le cuidaran. Por las dudas vaciaron el baúl y en el fondo había un papel doblado. Lo abrieron y allí se leía en trazos temblorosos “honra a tu padre y a tu madre”. Cuando le hables a un pecador y quieras llegar a este mandamiento patea el baúl de su conciencia y verás como tintinea.

SEXTO MANDAMIENTO

“No matarás” (Éx. 20:13)

Estaba en la terminal de ómnibus predicando el Evangelio a un señor que confiaba en su religión para salvarse. Para que se diera cuenta de su estado espiritual repasamos juntos los mandamientos y al llegar a este mandamiento le pregunté si alguna vez había matado y me dijo “mmmmm la verdad que no he asesinado físicamente a nadie pero he matado con la indiferencia, con el enojarme, con la intención... muchas veces he deseado que alguien se muriera.” Este hombre, con una conciencia sensible, estaba diciendo una gran verdad: hay varias formas de matar.

Quitando la vida en el vientre. El aborto es asesinato, no se trata de una bola de tejido, pues hay vida. A los 21 días de gestación late el corazón del bebé y a los 40 días hay ondas cerebrales medibles. La Biblia nos dice que tomar la vida de un no nacido es un asesinato (Jer. 20:17; Am. 1:13; Jer. 7:6).

Quitando la vida en el corazón. “Yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio” (Mt. 5:22). Muchas veces cuando hay un problema interpersonal tratamos de guardarlo, pensamos que de esta manera se soluciona. Pero el guardar rencor lleva a matar relaciones en nuestro interior, y la amargura puede ser de tal magnitud que lleguemos a odiar a nuestro prójimo. El apóstol Juan, al hablar del amor, dedicó muchos versículos para hacer ver esta verdad. Lee con cuidado lo siguiente “todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida permanente en él” (1ª Jn. 3:15). Incluso esa falta de amor al hermano le hace ante Dios no sólo un homicida sino un mentiroso porque “si alguno dice yo amo a Dios y aborrece a su hermano es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1ª Jn. 4:8).

Palabras que matan. “Oísteis que fue dicho a los antiguos: no matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera... que le diga: Fatuo (a su hermano), quedará expuesto al infierno de fuego” (Mt. 5:21-22). Muchos dicen que las palabras se las lleva el viento pero esto es mentira. Pues Jesús mismo dijo “de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mt. 12:36). Estamos en un siglo hiperparlante, todos piden su derecho a opinar, y aún los jóvenes se maltratan verbalmente insultándose entre ellos. Incluso les gritan a sus padres, y les dicen frases irrespetuosas. Bien dice el sabio Salomón “en las muchas palabras no falta pecado; pero el que refrena sus labios es prudente” (Pr. 10:19)

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El rincón del Evangelista

John Omato habla con Evan Gelista acerca del sexto mandamiento.

Evan: Hay un mandamiento que dice NO MATARÁS ¿Has matado a alguien? (John se distiende)
John: a lo mejor una mosca. Este mandamiento lo he cumplido
Evan: O sea que nunca te habrás enojado con nadie ¿No?
John: Bueno, enojarme sí, pero no al extremo de matar.
Evan: Entonces nunca habrás insultado a nadie
John: Insultar he insultado, pero matar no.
Evan: ¿Sabes lo que dijo Jesús? Él dijo: en la ley dice no matarás pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su prójimo o lo insulte quedará expuesto al infierno de fuego. Y esto es porque lo has matado en tu corazón. Ahora volvamos a la pregunta, según Jesús ¿Has matado a alguien?
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Silencio que mata

“Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano” (Ez. 3:18). Dios nos declara culpables de homicidio si permanecemos sin prevenir a las personas de la muerte eterna. Su sangre está en nuestras manos. Dios nos dice que debemos hablar y no callar, que debemos predicar a tiempo y fuera de tiempo, y que como testigos debemos “anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

El evangelio del silencio

Muchos predicadores, respecto al evangelismo, son leones en la plataforma y corderos en la calle. Pueden rugir fuerte en medio de cristianos, pero en medio de incrédulos son como corderos que enmudecen y no abren sus bocas. Ellos, que nunca hablan a nadie de Cristo, te enseñan a callar. Ellos dicen “lo que debes hacer es NO hablarles de Cristo, debes ser un testigo silencioso. De pronto ellos verán que hay algo distinto en ti y se preguntarán: ‘¿Qué es lo que le hace diferente a los demás?’ Y entonces tienes la oportunidad de predicarles”. Este método es muy fácil de seguir, y es seguro que alguien, algún día, preguntará. Así podrás asistir a muchos funerales de amigos y conocidos que sabes bien que van al infierno, y nunca se les ocurrió preguntarte el por qué eres diferente. Ellos irán a ese lugar de tormento por sus pecados, pero Dios demandará su sangre de ti. Oremos con David: “Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia” (Sal. 51:17).


SÉPTIMO MANDAMIENTO

“No adulterarás” (Éx. 20:14)

Este mandamiento es el más quebrantado en la actualidad. Los medios de comunicación: radio, prensa escrita, TV, Internet, video juegos, filmes, wallpapers, celulares, son promotores de la inmoralidad. Y en la medida que aumenta la variedad de medios de comunicación aumenta la estratagema del enemigo para enlazar el cuello de los incautos y llevarlos presos tras los barrotes de la lascivia, pornografía y sexo, antes y durante el matrimonio. No sólo los medios de comunicación sino la moda, las costumbres, la filosofía de esta era, promueven el libertinaje sexual.

Jesús dijo: "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mt.5:27,28). O sea, que no sólo es el hecho sino también el pensamiento. El mandamiento es bien amplio pues no sólo es para el hombre sino también para la mujer, y no sólo es de relaciones heterosexuales sino también de homosexuales. Por lo que la mejor manera de aplicar esta verdad eterna a los incrédulos, en esta generación malvada y perversa sería: "cualquiera que mira a otra persona y la codicia en su corazón, adulteró con ella en su corazón". Esto es necesario pues cuando te encuentras con un homosexual, él puede decirte que nunca codició una mujer, por lo tanto él no se considera adúltero. Pero la Biblia es enfática al condenar la homosexualidad, el lesbianismo, y cualquier tipo de relación sexual fuera del vínculo matrimonial, sea en hecho o intención.


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El rincón del Evangelista

Evan Gelista está hablando con una pareja de novios, sentados en un banco de la plaza. Ellos son David Alibre y Gabriela Morgana.

Evan: Hay un mandamiento que dice no tendrás sexo antes del matrimonio.
David: Ahí, si que de entrada nos vamos al infierno ja ja No creo en eso, porque todo depende de si amas a la persona.
Evan: El mandamiento dice NO TENDRÁS SEXO ANTES DEL MATRIMONIO, no importa si ustedes creen que se aman o no.
Gabriela: (hablando con ironía) Pero nosotros nos amamos y nos vamos a casar...
Evan: Sí, pero justamente Dios quiere que el acto sexual, se realice dentro del matrimonio. Porque el creador del matrimonio es Dios ¿Sabías?
Gabriela: Entonces ¿Qué tenemos que hacer? ¿Esperar?
Evan: Por supuesto, esa es la mejor prueba de amor. Si se aman, deben esperar hasta el matrimonio. El esperar es la mejor prueba de amor.
Gabriela: Ah, entonces nosotros hemos pecado
Evan: Sí, ustedes han fornicado y ese es un pecado delante de Dios.

La joven se sonroja y aparta a su novio de su lado, mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Hay convicción de pecado y se dispone a escuchar el veredicto y sentencia que da la ley: culpable y condenada por sus obras.
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OCTAVO MANDAMIENTO

“No robarás” (Éx. 20:15)

Encima de la mesa de un merendero infantil, una monja había dejado una fuente grande, con manzanas de color rojo brillante, carnudo y jugoso. Al lado de la fuente puso la siguiente nota: "Toma solamente una. Recuerda que Dios está mirando". En el otro extremo de la mesa había otra fuente llena de galletas de chocolate recién sacadas del horno. Al lado de la fuente había un papelito escrito por un niño, que en letra cursiva decía: "Toma todas las que quieras. Dios está mirando las manzanas". Muchas veces en nuestra vida pasa lo mismo. Ponemos cartelitos mentales. Nos decimos que a Dios le interesan determinados temas y otros no. Dios se fija en que no debemos robar manzanas, pero tampoco las galletas. No hay que robar dinero de un banco pero tampoco colgarnos (conectarse clandestinamente) de la luz, cable o teléfono. No debo estafar pero tampoco dejar de pagar la revista cristiana a la que estoy suscrito. Cuando te quedas con algo de la iglesia o del templo, así sea un cancionero, una foto, un libro no devuelto de la Biblioteca, es ni más ni menos que robar. Y según Dios "ningún ladrón heredará el reino de Dios" (1ª Co. 6:10).

A César lo que es del César. A Jesús le preguntaron si estaba bien pagar tributo a César. En otras palabras, ¿Está bien que paguemos impuestos altos? Jesús pidió la moneda y preguntó de quién era la inscripción y luego declaró: "dad a César lo que es del César". La ley indicaba que lo robado debía devolverse y había un interés del veinte por ciento (Lv. 6:1-5). Y si había afectado el ganado, dando muerte a un animal, se devolvía cuadruplicado. Esa fue la sentencia que a sí mismo, sin querer, se dio David (2º S. 12).

Selwyn Hughes nos recuerda que "robar es tomar algo que por derecho le pertenece a otro". Y esto implica no deber a nadie nada (Ro. 13:6-8). Si una persona en su declaración jurada miente para que no le cobren tanto de impuesto, o no paga en término porque sabe que vendrá una moratoria y se "ahorrará" unos pesos, o trabaja "en negro" (sin pago de impuestos) porque si no, no se puede comer... ¿Cómo le llamas? Muchos le llaman sobrevivir, Dios lo califica de otra manera: robar y mentir.

A Dios lo que es de Dios. Todos los seres humanos somos criaturas de Dios. Él nos da la vida, nos da oportunidades y en realidad le pertenecemos. Por ello, si la persona hace su vida sólo para sí misma y no le da a Dios lo que es de Dios, entonces le está robando a Dios. Dios tenía en cuenta las limosnas que hacía Cornelio antes de convertirse. Y la persona a quien le evangelizo debe saber que crea o no crea en Dios tiene una deuda con Dios, y si ni siquiera se preocupa en ofrendar, está robándole a quien le dio la vida.

NOVENO MANDAMIENTO

“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éx. 20:16)

Los mandamientos: octavo, décimo y el noveno que hoy nos ocupa, no son castigados con la muerte en el régimen legal de Moisés. Pero aunque no hay legislación directa la mano de Dios estuvo presta a ejecutar a algunos que transgredieron estos tres mandamientos. El ejemplo del Antiguo Testamento se refleja en Acán (Jos.7) y el Nuevo Testamento presenta Ananías y Safira (Hch. 5). Ambos son ejemplos de robo, mentira y codicia.

La mayoría de las personas reconoce que ha mentido. Por ello este es el primer mandamiento que presentamos al mostrar la ley.
Dt. 23:21-23 Previene acerca de lo que prometemos a Dios. "Cuando a Dios haces promesas no tardes en cumplirlas". Ecl. 5:1-7. No hagas compromisos a la ligera.

... 20000 alumnos de educación media y académica fueron censados por el Instituto de Ética de Josephson- una organización sin fines de lucro en Marina del Rey (California) quienes están abocados a la educación del carácter- el 92% de los adolescentes admitió haber mentido a sus padres el año anterior y el 73 % se definió como "mentirosos en serie", significando que ellos dicen mentiras semanas tras semanas. Más allá de estas confesiones, el 91% respondió que está satisfecho con su propia ética y carácter" (Selecciones de Reader´s Digest, Noviembre de 1999)

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El rincón del Evangelista

¿Qué le digo a una persona que dice que nunca mintió?

El pecado de la mentira es el más común, por lo que si la persona dice que no miente estará predispuesta a reconocer que no tiene pecado. Por eso, una de las formas de contestar es decirle:
-¿Así que nunca mentiste? ¿Me dices entonces que no tienes pecado?
-Ahá.
-Bueno, tenemos un grave problema entonces. Pues Dios dice en 1ª Jn. 1:10 "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros". O sea que hay uno de los dos que miente. O miente Dios o mientes tú.
-.........
-La Biblia dice que Dios no puede mentir, e incluso declara "sea Dios veraz y todo hombre mentiroso." Así que si dices que no has mentido acabas de decir una mentira.
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Un escritor sabiamente expresó acerca de las mentiras blancas o piadosas "las mentiras blancas dejan una marca negra en el alma".
Mentiras espirituales. El evangelismo moderno es engañoso, pues no dice la verdad acerca de la eternidad. No les advierten a los pecadores acerca del infierno, no les dicen que son culpables ante Dios y están condenados por sus pecados. No los llevan ante el "gran trono blanco", para ser evaluados por "la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad"; y de esa forma aceptar al abogado celestial. En vez de esto los llevan a una exposición de ofertas para que escojan la súper gran promoción de temporada: "el regalo de la vida eterna". Y lo que logran es engañarlos haciéndoles creer que junto a esta promoción viene la paz, la seguridad, el bienestar, la solución a todos tus problemas.

Hubo un hombre de Dios que apareció como precursor de Jesús, su nombre era Juan, quien por su ministerio de bautizar era conocido como Juan el Bautista. Estaba vestido de pelo de camello pero no tenía pelos en la lengua, tenía un cinto de cuero que ceñía su cuerpo y el cinto de la verdad que sujetaba su armadura espiritual. Este hombre tuvo la oportunidad de pasar como si fuera el Mesías pero no sucumbió ante la tentación y la codicia de aceptar un lugar que no le correspondía. Negó que fuera el Cristo, y dijo simplemente la verdad: "yo soy la voz de uno que clama en el desierto". Y exaltó la persona de Jesucristo, dando testimonio de quién era el Mesías. Y cuando llegó el momento de denunciar a Herodes no estuvo con miramientos hipócritas. Directamente le dijo: "eres un adúltero" y esto le costó la cárcel y luego la cabeza. Este predicador compró la verdad y no la vendió y esa verdad le costó cara... le costó la misma vida. ¿Estás dispuesto a luchar y dar tu vida por la verdad?


DÉCIMO MANDAMIENTO

"No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo" (Éx. 20:17)


Este mandamiento es diferente a los nueve anteriores. Pues cada uno de ellos tiene cosas medibles, y se apunta a las conductas. Pero éste señala la actitud. Los primeros nueve, al quebrantarlos, son evidenciados por quienes nos rodean, pero éste está escondido en los recovecos del corazón. La codicia es "el deseo de poseer algo que pertenece a otro". Y los deseos no se pueden pesar con balanza humana, ni medir con centímetro. No debemos confundir codicia con anhelo de progreso. El deseo de avanzar en nuestras vidas es legítimo, pero lo malo es cuando el deseo está colocado en algo que no es nuestro. Y es esto lo que lleva al ser humano a actuar fuera del plan de Dios.


El décimo mandamiento es como un eslabón de un collar, es el último eslabón pero está unido al primero. Por eso, si una persona codicia los bienes de su prójimo, entonces está colocando esos bienes en el lugar que le corresponde al verdadero Dios, y el collar se pierde.

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El rincón del Evangelista

¿Cómo puedo mostrarle a alguien que es codicioso?

La codicia sólo se puede medir cuando se ha ejecutado la acción. Por lo que si una persona reconoce que ha robado, antes del robo vino la codicia. Y si reconoce que ha tomado la mujer de su prójimo o se ha entretenido mentalmente en esto, ha codiciado en su corazón. Por esto es mejor presentarlo junto al 7º y al 8º mandamientos. Presta atención a cómo Evan Gelista le predica a Francisco Dicia

Evan: ya te has considerado culpable de robar, y ahora te acabas de confesar un adúltero. Y al reconocer ambas cosas has quebrantado también el último mandamiento que dice "no codiciarás".
Francisco: ¿Y por qué? ¿Cómo puedes saber si yo codicio o no?
Evan: Porque la codicia no se ve por los pensamientos sino por las consecuencias, las acciones. Si me miras bien te darás cuenta que no puedes ver mi cerebro, pero sabes que está allí porque hablo, reflexiono, escucho, veo.... y eso es muestra que aunque no lo veas, el cerebro está. Lo mismo ocurre con la codicia, si has robado y has adulterado es porque primero has codiciado.
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Memoriza 1ª Tim. 6:9-10 "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores"

"Codiciar" significa literalmente "poner un deseo intenso sobre algo o alguien". Esta pasión puede ser por cosas buenas o puede ser sobre cosas ilegítimas. Cuando el anhelo intenso está sobre lo que no es bueno nos encontramos con la codicia. Pero es bueno poner pasión sobre las cosas buenas: "tengo un vivo celo por el Señor" decía Elías (1º R. 19:10, 14); tengo un "ardiente deseo por la casa del Señor" repetía el salmista (Sal. 84:2); y tengo un "ardiente deseo por la salvación de Israel" afirmaba el apóstol a los gentiles (Ro. 9:1-3; 10.1). Pero la historia de Israel nos deja ejemplos, y entre ellos la escena de la tumba de los codiciosos en Números 11. Leamos la historia, repasémosla y apliquémosla a nuestra vida "Para que no codiciemos cosas malas como ellos codiciaron" (1ª Co. 10:6)


H.A.G.
Comentarios
rodolfo 06 de Julio de 2010 a las 21:59 Hs.
Primera comunicación por este medio. Te felicito por los artículos. Los lei y han sido de edificación para mi y la familia.
esteban luna 01 de Febrero de 2010 a las 4:25 Hs.
Paz a Uds. y su ministerio, me parece fabuloso este sitio, me encanta la manera que utilizan para compartir nuestra fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Quiero comentarles que Dios esta empezando a usar mi vida, por su gracia y abrio mi entendimiento en cuanto a el evangelio que nos entregó. Cuando encontré este sitio comenzó a ser de mucha bendición para mi vida y para aquellos a quienes comparto el evangelio. les envio muchas bendiciones. Esteban de Merlo, Pcia de BS. AS.
Cristian 12 de Noviembre de 2009 a las 12:16 Hs.
Hola somos de la ICE de Cutral Có - Neuquén estabamos buscando chistes y nos metimos aca sin querer.. a carcajadas estabamos porque no encontrabamos lo que buscabamos jaja... Bendiciones a los hermanos de Paraná...!!!!!!!!!!
jesus del carmen 17 de Septiembre de 2009 a las 19:08 Hs.
esta muy buen el mensaje de los 10 mandamientos quiero decirles que los estoy usando y estoy viendo los resultados el señor los siga bendiciendo
eduardo 17 de Septiembre de 2009 a las 17:57 Hs.
vivo en catamarca soy mienbro de la iglesia asanblea de los libres muchos saludos a flia kim
eduardo 17 de Septiembre de 2009 a las 17:57 Hs.
vivo en catamarca soy mienbro de la iglesia asanblea de los libres muchos saludos a flia kim
Manuel eduardo soria 20 de Agosto de 2009 a las 14:36 Hs.
vivo en españa 10 años en murcia caravaca y les deseo que Dios PORQUE EL EVAJELIO es poder de Dios para salvacion y en las enseñanzas de los articulos aprendemos mucho para evanjelisar
Heber 11 de Agosto de 2009 a las 19:33 Hs.
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